lunes, 26 de octubre de 2015

VISITA CULTURAL A TOLEDO


  Como es de todos sabido, la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Zaragoza siempre preocupada por la satisfacción de sus socios, por recrear y enaltecer su espíritu, en la búsqueda e identificación del pueblo y Ejército español,  tuvo en esta ocasión la oportunidad de brindar un viaje a Toledo para visitar la Academia de Infantería y el Alcázar.
 
Una el santuario del honor patrio y de las virtudes militares que hacen de nuestra Infantería el puntal que defiende nuestra Patria.  El otro, quien se transformó en reducto impregnando el sólido compromiso de amor patrio, el de no abandonar la plaza aunque implicara la muerte, la férrea unión de sus luchadores  produjo aquella maravillosa hazaña, todo por España.
 
La mañana del sábado 24 a las 6:30 horas a/m, 45 socios de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Zaragoza partió hacia su destino con arreglo a lo programado. Como Jefe de expedición, nuestro Presidente Ilmo. Sr. D. Luis Carlos Asarta Cuevas.
  D. Vicente Ramos, él conductor siempre servicial y atento con nosotros, fue el encargado de llevarnos hacia Toledo, con las correspondientes pausas para estirar las piernas y coger fuerzas a base de sobaos y zumos.
  Una vez llegados a la ciudad de destino, nos encaminamos a la Academia de Infantería para oficiales y suboficiales, donde fuimos recibidos muy amablemente por el Subteniente Boira, de la Oficina de Protocolo, y a quien le agradecemos la paciencia que tuvo con nosotros, pues en cuanto vimos los carros de combate expuestos salimos disparados, nunca mejor dicho para hacernos las tradicionales fotografías de recuerdo.
 
Tras darnos la bienvenida nos condujo a la Aula Magna,  donde como introducción un video de 15 minutos de duración nos detalló la historia de la Academia y el desarrollo de actividades en la formación de los alumnos.
  Cuando salimos del Aula Magna, el Teniente Coronel D. Luís Jiménez, Director del Museo de Infantería, tras comentarnos de donde proceden los fondos allí custodiados, nos acompaño a la Sala “Auras de Gloria” que recoge el armamento ligero de la infantería.
 Seguidamente nos acompaño a la Sala “Reina de las Batallas” dedicada a las misiones en el extranjero y al recuerdo de los caídos en esas misiones, tales como Bosnia, Irak y Afganistán.
  De nuevo acompañado del Subteniente Boira, salimos a la Plaza de Armas y nos dirigimos a visitar la maqueta a escala de la Academia de Infantería y su campo de maniobras.
  Tras volver de nuevo al edificio principal, nos dirigimos a la Galería de Caballeros Laureados.  Recordemos que la Laureada de San Fernando es la condecoración más importante  del Ejército español.
  Visitamos el comedor, la Capilla de la Inmaculada, la Galería de los Tercios, la Galería de condecorados con Medalla Militar, los Reposteros de unidades condecoradas con la medalla colectiva y la Biblioteca, donde el libro más antiguo data del año 1724.  

 Admiramos la Sala de lectura y la Sala principal y protocolaria de actividades. También pudimos comprobar la Sala dedicada al General Prim.
  Todavía embargados de emoción de los momentos vividos, fuimos abandonando las instalaciones con la admiración y el orgullo de comprobar el honor y la adhesión con que se conservan los intereses de la Patria.  Agradecemos al Teniente Coronel Jiménez y al Subteniente Boira las atenciones prestadas. Muchas gracias.
 
De allí nos dirigimos a la Residencia Logística Militar “Los Alijares” donde tras degustar el excelente menú y recuperarnos de tantas emociones vividas,  ya por la tarde nos dirigimos a la ciudad imperial, a Toledo.
  Tras atravesar el río Tajo, nos dirigimos a la que había sido corte de Carlos I, cada vez estábamos más cerca de la ciudad de las tres culturas.
  Sobre una colina de 100 metros de altura se ubica la ciudad de Toledo,  Patrimonio de la Humanidad desde 1986.
  Pudimos observar la Catedral de Santa María, las residencias de Garcilaso de la Vega, El Greco, su Ayuntamiento y como no pasear por el caso viejo de la ciudad, tuve la oportunidad de pasear con entre otros D. Fernando Cabello quien haciendo gala de su buena memoria nos contó anécdotas para enmarcar.
  También pudimos comprobar que de espadas allí van sobrados, y si no que se lo pregunten a nuestro amigo Juan José Valero que las compraba a pares.
  Cuando consideramos oportuno, regresamos a la residencia para tras un sueño reparador, poder continuar con la jornada del día siguiente.

MIGUEL LUIS CASADO











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